Es normal sentir inseguridad tras una cirugía de LCA

La inseguridad tras una cirugía de LCA es frecuente. Te explicamos por qué ocurre, cuándo es normal y cómo recuperar confianza paso a paso.

Sentir inseguridad, miedo o desconfianza en la rodilla después de una cirugía de LCA es una experiencia muy común. Aunque la intervención haya sido un éxito desde el punto de vista quirúrgico, el cuerpo y el cerebro no se “resetean” de inmediato.

La recuperación no es solo física: también es neurológica y emocional.

Por qué aparece la inseguridad después de la operación

Antes de la cirugía suele existir:

  • Un episodio traumático (lesión, caída, giro brusco)
  • Dolor intenso o sensación de fallo articular
  • Pérdida de control sobre la rodilla

Después de la operación, el cerebro mantiene una actitud defensiva. Aunque el ligamento esté reconstruido, la percepción de seguridad tarda más en volver que la estabilidad mecánica.

Kinesiofobia: el miedo al movimiento tras una cirugía

Uno de los conceptos clave en esta fase es la kinesiofobia, que se define como el miedo excesivo o irracional al movimiento por temor a sentir dolor o volver a lesionarse.

En pacientes operados de LCA, la kinesiofobia puede manifestarse como:

  • Evitar apoyar completamente la pierna
  • Miedo a girar, saltar o correr
  • Sensación de que la rodilla “no aguanta”
  • Bloqueo mental al volver al deporte

Es importante entender que la kinesiofobia no significa debilidad ni falta de fuerza, sino un mecanismo de protección del sistema nervioso.

Factores que aumentan el miedo postoperatorio

Algunos elementos que favorecen la aparición o mantenimiento de la kinesiofobia son:

  • Haber sufrido la lesión practicando deporte
  • Dolor persistente en fases tempranas
  • Falta de información clara sobre el proceso
  • Compararse con otros pacientes
  • Volver demasiado pronto a gestos exigentes

Cuando el miedo no se aborda, puede frenar la recuperación funcional, incluso con una rodilla estructuralmente estable.

Qué sensaciones emocionales son normales

Durante las primeras semanas o meses es habitual experimentar:

  • Desconfianza al apoyar o cargar peso
  • Inseguridad en superficies inestables
  • Ansiedad antes de entrenar
  • Sensación de “fragilidad” de la rodilla
Estas sensaciones no indican que la cirugía haya fallado.

Cómo recuperar confianza en la rodilla operada

La kinesiofobia se reduce con un abordaje activo:

  • Rehabilitación progresiva y bien explicada
  • Trabajo de control neuromuscular y propiocepción
  • Exposición gradual al movimiento temido
  • Educación: saber qué es seguro y qué no
  • Acompañamiento constante del fisioterapeuta

La confianza se construye con experiencias de movimiento exitosas, no solo con el paso del tiempo.

Cuándo consultar con tu equipo médico

Conviene pedir valoración si:

  • El miedo bloquea por completo la actividad
  • La inseguridad no mejora con la rehabilitación
  • Aparece dolor intenso o sensación real de inestabilidad

En algunos casos, integrar apoyo psicológico especializado en deporte puede marcar la diferencia.

Cómo te ayudamos desde Summit a superar la inseguridad y la kinesiofobia

En Summit entendemos que, tras una cirugía de LCA, no basta con que la rodilla esté estable: el paciente necesita volver a sentirse seguro al moverse.
Nuestro abordaje se basa en un modelo biopsicosocial, integrando cuerpo, cerebro y contexto deportivo o funcional.

¿Qué trabajamos específicamente?

  • Educación desde el primer día
    Explicamos qué sensaciones son normales, qué no lo son y por qué aparecen. Reducir la incertidumbre es clave para disminuir el miedo al movimiento.
  • Rehabilitación progresiva con objetivos claros
    Cada fase tiene un propósito concreto. El paciente sabe qué está haciendo y para qué, lo que aumenta la confianza en su rodilla.
  • Exposición gradual al movimiento
    No evitamos los gestos que generan miedo (giros, saltos, apoyos), los reintroducimos de forma segura y controlada, permitiendo que el sistema nervioso vuelva a confiar.
  • Trabajo específico de control neuromuscular y propiocepción
    Mejorar la percepción corporal reduce la sensación de “rodilla frágil” tan frecuente en la kinesiofobia.
  • Acompañamiento continuo y feedback realista
    Validamos las sensaciones del paciente sin alarmar ni minimizar. La confianza se construye con experiencias positivas repetidas.

Nuestro objetivo no es solo que el paciente recupere fuerza o movilidad, sino que vuelva a moverse sin miedo, con seguridad y autonomía, tanto en la vida diaria como en el deporte.

Bibliografía

  • Estudios sobre kinesiofobia tras cirugía de LCA – PubMed
  • Organización Mundial de la Salud – Salud musculoesquelética y rehabilitación

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